Lo peor que se le puede decir a los jóvenes en víspera de exámenes

 

Cuando llega la época de exámenes, el ambiente se torna eléctrico, los nervios están crispados, las emociones, desatadas. Los padres tratan de ser alentadores y solidarios… lo que a menudo resulta ser la fórmula más efectiva para disparar un altercado.

Las siguientes están entre las peores cosas que se pueden decir en esos momentos de alta tensión.

1. Sólo hay dos cosas que los padres pueden decirle a los adolescentes que están por hacer sus exámenes. Lo inadecuado. Y lo inadecuado. Lo que sea que digas los va a irritar. Acéptalo. Hasta aceptarlo es irritante.

2. “No te preocupes, es sólo un pedazo de papel y no importa qué pase. Nosotros…” A dónde sea que vayas a ir con eso, no funcionará. Estás en un hueco, deja de cavar. Si dices: “No te preocupes”, será interpretado como “Relájate, estás en un barco que se dirige a toda velocidad hacia un colosal iceberg”. Pero si dices que “es muy importante”, la reacción será: “Por qué estás presionándome ahora”. Inadecuado e inadecuado.

3. “Acuérdate cómo le fue de bien a tu hermana”. Pocas cosas podrían ser tan enervantes. Dispara una serie de explosiones parecidas a las de una película de guerra. Nunca menciones hermanos, primos con dudosas capacidades ni insoportables hijos prodigios de los vecinos.

4. “¿Cómo puedes estudiar con todas esas pantallas prendidas a la vez?” La brecha generacional hoy en día se mide con el número de pantallas en uso simultáneo. No hay problema en escribir esto pues muy pocos adolescentes leerían un artículo hasta aquí abajo. Están demasiado ocupados con YouTube, WhatsApp, Tumblr, Instagram, Snapchat y algo realmente antiguo como Facebook.

5. Esas absurdas “comidas para el cerebro”. ¿Realmente va a ayudar el comer pastel de pescado la noche antes del examen? ¿O unos bananos o galones de agua para rehidratar el cerebro? Los consejos sobre el sueño también pueden ser molestos, desde el “sigue repasando” hasta “no te quedes toda la noche repasando”. El hecho de que el chico o chica en cuestión no hayan leído nada más largo que la invitación a una fiesta en los últimos dos años es muy probable que influya más en el resultado de los exámenes que lo que coman o cuánto duerman antes de presentarlos.

6. “¿Quieres que te ayude a estudiar?”. Esto empieza con buenas intenciones, de la misma manera que probablemente varias guerras y desastres humanitarios. Pero te metes en una jaula de leones. ¿Qué de malo puede pasar? Todo. Vas a preguntar las preguntas erradas o a dar las respuestas equivocadas. Y lo harás de una forma inapropiada. Luego tú te molestarás y dirás: “¿Qué tal si apagamos la música para poder oír mis propios pensamientos?” o “¿Por qué estás mirando ‘Juego de tronos’ en tu computador?”. Y arde Troya.

7. “Al menos los exámenes son mucho más fáciles ahora”. Una de esas pequeñas joyas que no merecen siquiera un comentario.

8. “Haz lo mejor que puedas”. Condescendiente con visos de desilusión. Suena como: “Haz lo que puedas, dado que eres alguien que no podría ganar una discusión con un mosquito”.

No hay mucho que se pueda hacer para ayudar.

Las siguientes son algunas de las frases que los lectores de la BBC recuerdan que odiaban que les dijeran:

“El único lugar en el que el éxito está antes que el esfuerzo es en el diccionario”.

“Fracasa al prepararte, prepárate a fracasar”.

“¿Estás nervioso?”

“¿Qué es lo peor que puede pasar?”

“No estaremos bravos si no apruebas, sólo desilusionados”.

“Yo entiendo cuán difícil es”.