El fin de año nos propulsa hacia el futuro ideal

Este momento, donde ya nuestro espíritu no aguanta el estancamiento, todo comienza a moverse para sobrepasar obstáculos y tener mayor enfoque hacia nuestras metas.

Luego de las muchas emociones que nos han mantenido repitiendo patrones y viviendo emociones fuertes llega el periodo de preparación al fin de año. Es desde la pasada y penúltima luna nueva del año que trascendió en el signo de Escorpión (18 de noviembre de 2017) y la entrada del Sol en Sagitario la noche del 21 de noviembre de 2017 que la necesidad de mirar el progreso es importante.

Es en este momento, donde ya nuestro espíritu no aguanta el estancamiento, todo comienza a moverse para sobrepasar obstáculos y tener mayor enfoque hacia nuestras metas. No importa cuánto tiempo nos tome, lo importante es afianzarnos en las acciones que nos acercan paso a paso al futuro que realmente queremos: el futuro ideal.

Es necesario tener el espacio para “hartarnos del presente”. La fatiga existencial es necesaria para poder comenzar el camino de la reconstrucción del futuro. En este proceso podemos mostrarnos ambivalentes en nuestros planes. Incluso, podemos tener total confusión de lo que sí debemos hacer o queremos hacer. Lo mejor es no asustarnos por esa lucha interna. Dejar de rebuscar el presente con los cuestionamientos relacionados al por qué de las circunstancias nos quita un gran peso de encima. La aceptación nos libera.

Cuando nos veamos pensando en opciones alternas a las que habíamos ambicionado para un futuro con mayor bienestar reenfoquemos en la meta inicial. El inicio es el tiempo anterior a las frustraciones, la negatividad, la duda y la desconexión del espíritu. Evitemos las distracciones y los remedios superficiales. Parte de lo que ha venido ocurriendo a lo largo del año es que hemos buscado alternativas que realmente no resuelven nuestro malestar; es hora de echar el resto para dar con los puntos que sí nos mueven a lo diferente. Intentemos sintonizar todo lo que hacemos con esa meta. La organización ocurre espontáneamente si dejamos que ocurra sin querer controlar demasiado nuestro tiempo. Hay cosas que necesitan pasar a un segundo plano para que lo más importante tome presencia absoluta en nuestro diario vivir.

El Sol en Sagitario y esta penúltima luna nueva del año en Escorpión llegan a complementar el proceso individual y colectivo que estamos viviendo. Esto nos trae la fuerza necesaria para el futuro sanador y balanceado que tanto merecemos. Esta energía estará presente hasta el final del año, por lo que debemos movernos rápido para aprovechar el ímpetu. Las intensidades cotidianas se transforman en un eslabón de acción hacia la felicidad personal.

Llevemos una bitácora mental de nuestros logros diarios para así motivarnos aún más. Una vez el tren de acción esté corriendo no permitamos que nada ni nadie lo detenga, ni tan siquiera nuestros propios pensamientos. Pensemos en grande. Conectemos también con historias de éxito de otros, sobre todo, de aquellos que nos inspiran. Demos paso a todo lo que abone a nosotros y nos ayude a mantener este estado.

Dejemos a un lado los pensamientos de sufrimiento y de tristeza, escojamos el progreso aun desde las emociones. Después de todo, ese el más grande anhelo existencial; transformar el abordaje emocional hacia uno que nos mantenga la mayor parte del tiempo conectados con el sentimiento de “que chévere que estoy vivo y que bien se siente todo lo que estoy viviendo”. Se puede lograr la liberación desde el pensamiento y las actitudes.

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